Publicado: 27 de Septiembre de 2016

En los pedidos de gran volumen de prendas de vestir decoradas, la serigrafía adquiere ventaja en términos de coste y eficiencia. Pero, ¿qué ocurre cuando un cliente le remite un pedido de 12 camisetas con imágenes de ocho colores? ¿Y qué ocurre si el cliente menciona también la necesidad de igualar artículos promocionales y/o rotulación? Como profesional de la serigrafía, no podrá hacer mucho para ayudar a este cliente. Sin embargo, sí que podría captar este volumen de negocio si la sublimación se encontrase entre su catálogo de servicios.

La sublimación y la serigrafía son tecnologías complementarias que, en realidad, no compiten entre sí. Por el contrario: mejoran las capacidades y la rentabilidad de las imprentas que ofrecen ambos servicios. Estas son algunas de las razones por las que las empresas de serigrafía deberían pensar en incorporar la sublimación con el fin de mantener no solo la satisfacción de sus clientes sino también la generación de ingresos.

Diversificación

En un mercado que no para de evolucionar en respuesta a las exigencias cambiantes, la diversificación se ha convertido en una necesidad en cualquier negocio de decoración de productos. Ya han pasado a la historia los días en que una empresa se definía mediante una sola tecnología de decoración: serigrafía, bordado, transferencias, sublimación... Una estrategia de este tipo conlleva el riesgo de perder oportunidades de ingresos, ya que los clientes no tienen otra elección que buscar otros proveedores capaces de satisfacer las necesidades de unos hábitos de compra y una mentalidad en constante transformación.

Para las empresas de serigrafía, la sublimación es una magnífica opción. Esta solución permite trabajar con pedidos reducidos y bajo demanda, y abre la puerta a la posibilidad de ofrecer una gran cantidad de productos adicionales. El proceso de serigrafía tiene sentido en pedidos de gran volumen; sin embargo, los márgenes de beneficio se reducen en cuanto disminuye el número de camisetas que se tienen que decorar. Una de las razones de este problema se encuentra en el tiempo de inactividad más prolongado durante la producción. Las opciones del color quedan además limitadas, ya que la serigrafía solo puede aplicar un color al mismo tiempo.

Dado que la sublimación es un proceso digital, su empresa podrá ofrecer a sus clientes camisetas decoradas con gráficos a todo color. Además, el proceso de producción prácticamente no genera tiempo de inactividad, lo que permite trabajar con pedidos reducidos y hacerlo de una manera rentable. Su empresa podrá aceptar pedidos de impresión bajo demanda, así como productos adicionales que sirvan de complemento al catálogo existente.

Por ejemplo, puede que a un cliente que quiera imprimir camisetas deportivas le interese tener también tazas, productos promocionales o rótulos de su equipo; pues bien, su sistema de sublimación le permite ofrecer ya estos servicios. Las posibilidades de proponer nuevos artículos y de realizar ventas cruzadas aumentan espectacularmente cuando se incorporan las capacidades de la sublimación.

fuente: Interempresas.net